A lo largo de la historia de la educación, han
existido multitud de herramientas para reflejar el temario que los docentes
pretendían enseñar a sus alumnos.
Como se ha comentado en entradas anteriores, las
TIC nos facilitan el trabajo y nos proporcionan recursos interesantes y amenos
que nos pueden ayudar a enfocar mejor nuestras intenciones.
En este caso, la pizarra ha sido siempre una
herramienta necesaria en el aula puesto que ha sido el material en el que el
docente se ha apoyado (antiguamente de manera exclusiva y en la actualidad como
apoyo principal de otras herramientas) pero con el paso de los años, esta ha
evolucionado.
Desde las tablillas individuales que utilizaban
los alumnos para escribir la lección, pasando por James Pillans (que fue el
creador de la pizarra, ya que colgó una tabilla en la pared para optimizar la
visión de su alumnado) hasta la creación de la pizarra digital interactiva han
pasado años y años. Pero hoy en día, es esta última la que aparece en todas (o
la gran mayoría) de las aulas de los centros educativos, ya que es una
herramienta TIC para el apoyo a la docencia que consta de un sistema integrado
por un ordenador, un videoproyector y una pantalla interactiva. Esta permite la
posibilidad de proyectar imágenes, vídeos, etc. ya que está conectada al
ordenador y, por tanto a Internet.
Pero, al igual que existían varios tipos de
pizarras tradicionales (de madera, cemento o lienzo) también existen varios
tipos de PDI, como por ejemplo:
- Membrana resistente: el panel de la pizarra
está formado por dos capas separadas, la exterior es deformable al tacto.
- Electromagnética: para trabajar de forma
interactiva requieren unos rotuladores (lápiz o puntero) especiales que emiten
un pequeño campo magnético detectado o por el marco de la pizarra o por una
rejilla de alambre fino incrustados debajo de la superficie de proyección.
- Ultrasonidos-infrarroja: cuando el marcador
entra en contacto con la superficie de la pizarra, envía simultáneamente una
señal ultrasónica y otra de tipo infrarrojo para el sincronismo.
Aunque muchos docentes se decanten por la pizarra
tradicional, otros por la digital y otros muchos por ambas, a continuación, se
podrá observar un cuadro de ventajas y desventajas sobre cada una. De esta
manera, se podrá hacer, posteriormente una breve conclusión sobre la necesidad
de tener una o ambas pizarras en nuestra aula.
Como se puede ver, existen ventajas y desventajas
en ambas herramientas, pero eso no quita que debamos eliminar una de las dos,
ya que la pizarra tradicional es más accesible al educando. La pizarra digital,
por otro lado, causa una mayor interacción entre el docente y el alumnado y
provoca una mayor motivación en los niños porque es innovadora. En definitiva,
ambas son necesarias en el aula porque su uso conjunto hace que se pueda variar
y por tanto, no aburrir a los alumnos.
Como resumen, podemos comentar que la pizarra
digital se ha mantenido durante tanto tiempo en nuestras aulas (y se sigue
manteniendo) porque ha sido y es una herramienta útil y que ha funcionado, es
decir, las ventajas sopesaban sobre los inconvenientes y, por tanto, ha sido
necesario mantenerla como una de las herramientas fundamentales en una clase.
Así pues, cabe destacar que las clases con tecnología no son más motivadoras,
sino que son más acordes al momento vital en el que viven los alumnos. Hacer
que una clase sea amena depende del propio profesor, ya que si no, no tendría
sentido su papel en el aula.

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