jueves, 2 de marzo de 2017

La incorporación a los escenarios educativos de la pizarra digital (PDI).

A lo largo de la historia de la educación, han existido multitud de herramientas para reflejar el temario que los docentes pretendían enseñar a sus alumnos.

Como se ha comentado en entradas anteriores, las TIC nos facilitan el trabajo y nos proporcionan recursos interesantes y amenos que nos pueden ayudar a enfocar mejor nuestras intenciones. 

En este caso, la pizarra ha sido siempre una herramienta necesaria en el aula puesto que ha sido el material en el que el docente se ha apoyado (antiguamente de manera exclusiva y en la actualidad como apoyo principal de otras herramientas) pero con el paso de los años, esta ha evolucionado. 

Desde las tablillas individuales que utilizaban los alumnos para escribir la lección, pasando por James Pillans (que fue el creador de la pizarra, ya que colgó una tabilla en la pared para optimizar la visión de su alumnado) hasta la creación de la pizarra digital interactiva han pasado años y años. Pero hoy en día, es esta última la que aparece en todas (o la gran mayoría) de las aulas de los centros educativos, ya que es una herramienta TIC para el apoyo a la docencia que consta de un sistema integrado por un ordenador, un videoproyector y una pantalla interactiva. Esta permite la posibilidad de proyectar imágenes, vídeos, etc. ya que está conectada al ordenador y, por tanto a Internet.

Pero, al igual que existían varios tipos de pizarras tradicionales (de madera, cemento o lienzo) también existen varios tipos de PDI, como por ejemplo:
- Membrana resistente: el panel de la pizarra está formado por dos capas separadas, la exterior es deformable al tacto.
- Electromagnética: para trabajar de forma interactiva requieren unos rotuladores (lápiz o puntero) especiales que emiten un pequeño campo magnético detectado o por el marco de la pizarra o por una rejilla de alambre fino incrustados debajo de la superficie de proyección.
- Ultrasonidos-infrarroja: cuando el marcador entra en contacto con la superficie de la pizarra, envía simultáneamente una señal ultrasónica y otra de tipo infrarrojo para el sincronismo.

Aunque muchos docentes se decanten por la pizarra tradicional, otros por la digital y otros muchos por ambas, a continuación, se podrá observar un cuadro de ventajas y desventajas sobre cada una. De esta manera, se podrá hacer, posteriormente una breve conclusión sobre la necesidad de tener una o ambas pizarras en nuestra aula.



Como se puede ver, existen ventajas y desventajas en ambas herramientas, pero eso no quita que debamos eliminar una de las dos, ya que la pizarra tradicional es más accesible al educando. La pizarra digital, por otro lado, causa una mayor interacción entre el docente y el alumnado y provoca una mayor motivación en los niños porque es innovadora. En definitiva, ambas son necesarias en el aula porque su uso conjunto hace que se pueda variar y por tanto, no aburrir a los alumnos.

Como resumen, podemos comentar que la pizarra digital se ha mantenido durante tanto tiempo en nuestras aulas (y se sigue manteniendo) porque ha sido y es una herramienta útil y que ha funcionado, es decir, las ventajas sopesaban sobre los inconvenientes y, por tanto, ha sido necesario mantenerla como una de las herramientas fundamentales en una clase. Así pues, cabe destacar que las clases con tecnología no son más motivadoras, sino que son más acordes al momento vital en el que viven los alumnos. Hacer que una clase sea amena depende del propio profesor, ya que si no, no tendría sentido su papel en el aula.

 

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